- La plataforma MapBiomas Agua permite reconstruir más de dos décadas de evolución de los cuerpos de agua del país a partir de información satelital. Sus datos muestran una tendencia a la disminución de la superficie hídrica especialmente en las zonas centro y norte, mientras abre nuevas posibilidades para la planificación territorial y la gestión del recurso.
¿Cómo ha cambiado la superficie cubierta por agua en Chile durante las últimas décadas? ¿Qué meses han sido históricamente los más críticos en una determinada comuna? ¿Y cómo se relacionan esas variaciones con los cambios que ha experimentado el territorio?
Responder estas preguntas es parte de lo que busca MapBiomas Agua, una nueva herramienta de la red internacional MapBiomas que utiliza información satelital para reconstruir la evolución de los cuerpos de agua superficiales del país y poner esos antecedentes gratuitamente a disposición de investigadores, instituciones, gobiernos locales, organizaciones y ciudadanos.
MapBiomas nació en Brasil en 2015 y actualmente constituye una red presente en cerca de 20 países de América Latina, África y Asia, que reúne a unas 700 personas y cientos de instituciones. En Chile, la iniciativa es liderada por la Universidad de Chile y cuenta con la participación de las universidades de La Frontera y de Concepción, además de otras organizaciones que se están incorporando a la red.
“Tenemos una base científica que es muy robusta desde el punto de vista metodológico. Nuestras metodologías están en constante revisión para mejorarlas en cada colección y todo está publicado en nuestras plataformas”, explica Jaime Hernández, director nacional de MapBiomas Chile. Una de las características del proyecto, agrega, es que no busca sustituir la información producida por el Estado, sino generar una fuente independiente que permita complementar y contrastar esos antecedentes.
Una historia del agua vista desde el espacio
La primera colección de MapBiomas Agua identifica los cuerpos de agua superficiales y permite observar su evolución con una frecuencia anual y mensual. Esto hace posible analizar no solo las tendencias de largo plazo, sino también cómo se ha comportado históricamente el agua durante cada mes del año en diferentes territorios.
Los resultados muestran importantes diferencias geográficas. Mientras las zonas sur y austral presentan un comportamiento comparativamente más estable, la variabilidad aumenta hacia el centro y, especialmente, hacia el norte del país. De acuerdo con Hernández, la mayoría de las regiones registra pérdidas de superficie de agua durante el período analizado, aunque advierte que los datos actuales todavía agrupan cuerpos naturales y artificiales, distinción que MapBiomas espera incorporar en próximas colecciones.
Uno de los casos que genera mayor preocupación es la zona norte. “A nivel nacional, se han perdido cerca de 40.000 hectáreas de superficie de agua desde el inicio de la megasequia, y esa superficie es súper relevante en la zona más árida”, señala Hernández, quien destaca particularmente la situación de la Región de Coquimbo. En las zonas norte y central, agrega, se observa una tendencia gradual a la disminución de las superficies cubiertas por agua.
El investigador es cuidadoso, sin embargo, respecto de las causas. MapBiomas registra los cambios, pero no establece automáticamente relaciones de causa y efecto. Las variaciones pueden responder a múltiples factores y los datos quedan disponibles precisamente para que investigadores y otras instituciones puedan estudiar esas relaciones.
Datos para anticipar decisiones
Una de las principales posibilidades de la plataforma es comparar el comportamiento mensual del agua durante más de dos décadas. Una comuna, por ejemplo, puede revisar cómo ha variado históricamente su superficie de agua durante todos los meses de enero e identificar períodos de mayor disponibilidad, meses críticos y mínimos históricos.
“Eso sirve, en el fondo, para hacer un análisis estratégico de la disponibilidad de agua mes a mes, en base a lo que ha ocurrido históricamente. Esa es una herramienta súper importante”, explica Hernández. Esta información puede apoyar decisiones de planificación territorial, agricultura y gestión hídrica, particularmente en las zonas centro y norte, donde la variabilidad es mayor.
La plataforma permite además cruzar la evolución del agua con los mapas históricos de uso y cobertura del suelo desarrollados por la misma red. Esto abre la posibilidad de investigar, por ejemplo, si las mayores variaciones experimentadas por determinados cuerpos de agua coinciden con transformaciones importantes de su entorno, aunque Hernández enfatiza que esas relaciones deben ser estudiadas antes de establecer conclusiones.
Todos los mapas, estadísticas e incluso los códigos utilizados para producirlos son de acceso público y gratuito. Para MapBiomas, esta política de ciencia abierta busca reducir las barreras que todavía existen para acceder a información territorial y permitir que los datos puedan ser utilizados desde una universidad o un gobierno regional hasta por una persona interesada en conocer qué ha ocurrido con el agua de su propia comuna.
“No necesitas hacer una gran gestión en ningún servicio para obtener datos rápidos y confiables de cómo están los cuerpos de agua en tu comuna o en tu región”, resume Hernández.
