- Un análisis basado en el índice Aqueduct del World Resources Institute proyecta aumento de presión sobre la disponibilidad de agua en el país en las próximas décadas.
Chile podría enfrentar condiciones de estrés hídrico extremadamente alto hacia el año 2040, según proyecciones difundidas a partir del Aqueduct Water Risk Atlas elaborado por el World Resources Institute. El índice compara escenarios de disponibilidad de agua considerando variables climáticas, crecimiento de la demanda y cambios en los patrones de uso del recurso.
El hecho verificable es que el indicador Aqueduct ha sido utilizado como referencia internacional para evaluar riesgos asociados a disponibilidad de agua en distintos países. La publicación que difunde la información incorpora interpretación editorial sobre las implicancias del estudio, por lo que es necesario distinguir entre los resultados del modelo y las conclusiones del medio que los comunica.
El contexto técnico del índice considera variables como temperatura, precipitaciones, uso agrícola e industrial del agua y evolución demográfica. Estas proyecciones no constituyen una predicción determinística, sino escenarios posibles basados en supuestos de evolución climática y socioeconómica.
Riesgos proyectados en escenarios de cambio climático
Los modelos internacionales coinciden en que zonas mediterráneas y semiáridas presentan mayor vulnerabilidad frente a la disminución de precipitaciones y al aumento de la demanda hídrica. En el caso de Chile, esta condición se observa especialmente en la zona centro-norte, donde la disponibilidad de agua ha mostrado variabilidad significativa en las últimas décadas.
El uso de proyecciones permite orientar decisiones de planificación hídrica, incluyendo inversiones en infraestructura, eficiencia en el uso del recurso y diversificación de fuentes. Sin embargo, el resultado efectivo dependerá de variables que no pueden anticiparse con precisión, como cambios tecnológicos, políticas públicas y evolución de los patrones de consumo.
El análisis comparado sitúa a Chile dentro de un grupo de países que podrían enfrentar mayores niveles de presión hídrica en el mediano plazo. La utilidad principal de estos estudios radica en apoyar procesos de planificación y evaluación de riesgos en escenarios de incertidumbre climática.
